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lunes, 13 de octubre de 2014

Proyecto 1.59.59

  • Gebrselassie y el fisiólogo Pitsiladis crean un equipo para bajar de dos horas en el maratón. 
  • Kenenisa Bekele, el gran fondista etíope, no cree posible rebajar esa barrera. 
  • Un maratón de dos horas equivale a 422 esprines seguidos de 100m a 17s cada uno. 
  • “El mayor obstáculo no es fisiológico, sino económico”, dice Yannis Pitsiladis


Al Everest subieron Hillary y el sherpa Tenzing Norgay sencillamente porque la montaña estaba allí; Roger Bannister bajó de los cuatro minutos en la milla porque lo consideró un desafío personal, y lo hizo entre práctica y práctica de medicina en la universidad; los seis metros en salto de pértiga fueron hijos de un genio llamado Serguéi Bubka; de los 10 segundos se bajó en los 100 metros porque se comprobó que en la altura de los Juegos Olímpicos de México 68 la resistencia del aire era mucho menor que a nivel del mar. Hasta hace nada se pensó que bajar de dos horas en un maratón (menos de 120 minutos para correr a pie 42,195 kilómetros) era una utopía que nadie ya vivo llegaría a ver en su vida. Sin embargo, romper esa barrera ya se considera, más que posible, probable, pero para lograrlo se necesitará un esfuerzo mayor que la voluntad personal, las condiciones atmosféricas o un golpe de genio.
Terminar un maratón en menos de dos horas, en 1h 59m 59s pongamos, equivale a correr seguidos, sin tiempo para respirar entre uno y otro, 422 esprines de 100 metros en 17 segundos cada uno, a más de 21 kilómetros por hora de media.

miércoles, 8 de octubre de 2014

La gran transición femenina

El éxito mundial del baloncesto subraya el imparable despegue de las deportistas españolas, con casi 200.000 licencias más que en 2005


Celebración de la plata en baloncesto / EFE
No hay milagros. No hay trucos. Tras los éxitos de las deportistas españolas, que han revolucionado el catálogo de España en las grandes competiciones, hay talento y trabajo, pero también pura estadística: desde 2005, casi 200.000 mujeres se han incorporado al deporte federado, ensanchando las bases de cada especialidad y provocando una explosión de triunfos nunca vista, tanto en deportes individuales como colectivos. Aunque siguen destacando las solistas (Mireia Belmonte en natación; Carolina Marín en bádminton; Ona Carbonell en sincronizada; Ruth Beitia en salto de altura...), desde 2012 España puede presumir por primera vez de un oro mundial en waterpolo, de una plata mundial en baloncesto, de un bronce olímpico en balonmano o de haberse clasificado por primera vez para el Mundial de fútbol, entre otros éxitos del deporte femenino. Nunca dejaron esas selecciones una huella tan profunda en algunas de las especialidades más competidas del planeta. ¿Qué ha pasado?

Goleada al machismo

Goleada al machismo

Las jugadores de la selección española de baloncesto celebran la victoria sobre Japón /ALBERTO NEVADO  (EP)
España nunca fue un país espléndido con las mujeres, menos aún con las deportistas, que tuvieron que derrocar primero las paletas barreras del franquismo y luego los prejuicios machistas. De la ridícula exclusión durante la dictadura a un casposo aperturismo inicial en el que casi todas aquellas que ya podían dedicarse al deporte debían soportar la etiqueta de marimachos.
Tal fue el veto que conviene no olvidar que, por ejemplo, en Valladolid el catolicismo imperante en los años 50 les prohibió durante un tiempo montar en bicicleta; en Sevilla, un cardenal abolió la gimnasia de los colegios hasta 1957 y el régimen no autorizó el atletismo femenino hasta 1961. Para el deporte que lograba saltarse los prejuicios de la denigrante masculinización del ejercicio físico para la mujer, las directrices sobre los uniformes eran tajantes: "Ropa femenina, práctica y honesta".
Contra estos y otros miles de patrones catetos tuvieron que lucharalgunas quijotescas pioneras como Mari Paz Corominas, que rompió los grilletes y marcó un hito en México 68, al ser la primera española en llegar a una final olímpica: los 200 espalda.
En el caso del deporte femenino español es obligado subrayar su oscuro pasado para acentuar el tamaño de las gestas de estos tiempos. Quizá no haya mejor causa que su empeño infinito en conquistar su libertad deportiva. Ese ha sido su mejor entrenamiento. Primero, esquivar las tachas sociales y luego buscarse la vida en un país sin cimientos estructurales para ellas. Barcelona 92 les abrió una gran rendija. Hasta entonces se contabilizaban 88 participaciones de mujeres españolas en los Juegos. Desde aquel año mágico hasta Londres 2012 lo han hecho 632. Las primeras medallas se remontan a 1992, la invernal de Blanca Fernández Ochoa y la veraniega de la yudoca Miriam Blasco. Habían pasado 92 años desde que la tenista inglesa Charlotte Cooper fuera la primera mujer en lograr un título olímpico. Hoy ya suman el 29% de los podios españoles en toda la historia. El dato es abrumador: las españolas llegaron tarde, pero con su casta y talento se han encumbrado de tal manera que en los últimos Juegos coparon el 65% de las medallas nacionales.

miércoles, 1 de octubre de 2014

"¿Puedo entrar?" El difícil encaje de las mujeres en el deporte

"¿Puedo entrar?" El difícil encaje de las mujeres en el deporte

Autor: 
Profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra y director de 'Fair Play. Revista de Filosofía, Ética y Derecho del Deporte'

Publicado: Actualizado: 


La reciente designación de Gala León como capitana del equipo masculino español de Copa Davis ha suscitado algunos comentarios contrarios a la decisión del presidente de la Federación Española de Tenis. Entre las diversas manifestaciones más reacias a tal elección están las de Toni Nadal, tío y entrenador de Rafael Nadal. Tales pronunciamientos nos retrotraen a un pasado donde ser mujer y practicar deporte parecían términos que se repelían. Según narraba Pausanias, en la Grecia clásica regía la orden de lanzar por los acantilados a las mujeres que observaran el desarrollo de los Juegos Olímpicos. En la época moderna, tampoco es que la situación de las mujeres fuera mucho mejor, pues no pudieron participar en las primeras olimpiadas modernas, ya que según el propio barón de Coubertain, no estaban preparadas para el deporte. Afortundamente, en la actualidad, la situación de la mujer es mucho mejor, pero dista mucho de ser equiparable a la de los hombres.
Pero analicemos las palabras de Toni Nadal. En su opinión, la designación de Gala Léon no era lo más lógico. Entre otras cosas, porque en ocasiones los tenistas están en el vestuario con poca ropa y no sería cuestión de que la capitana les diera instrucciones en esas circunstancias. Al ver las reacciones que suscitaron sus palabras, Toni Nadal ha tratado de rectificar sus comentarios. Así, ha señalado que él no es un machista, sino que más bien es un anticuado. Por otro lado, ha señalado que no quería minusvalorar las cualidades de las mujeres, sino que desconfiaba de que pudieran tener conocimiento del tenis masculino.... Al fin y al cabo, él mismo admite que solo conoce a las cuatro primeras tenistas de la ATP, pero no al resto, por lo que es probable que a Gala León le pueda ocurrir lo mismo respecto a los tenistas masculinos.
Son varias las cuestiones que plantean los comentarios de Toni Nadal. Para comenzar por el último punto, es oportuno señalar que comete lo que podríamos denominar una variante de la falacia ad ignorantiam: tiene toda la legitimidad para atribuirse ignorancia propia, pero carece de ella para atribuírsela automáticamente a Gala León. Es obvio que de su propia ignorancia no se infiere la de los demás. ¿Por qué razón habría de desconocer una mujer (por ser mujer) el ranking de los tenistas masculinos?